miércoles, 28 de abril de 2010

¿Miedo a qué?

¿Te lo has pensado bien? Aún estás a tiempo. ¿Sabes lo que haces? ¿No te arrepentirás? ¿Seguro que quieres hacerlo con lo bien que vives ahora? ¿Qué necesidad tienes de atarte? Mira, que aún estás a tiempo…

Éstas son las preguntas y comentarios que oigo últimamente de la gran mayoría de la gente que me rodea: el cura, el notario, los compañeros…
Y digo yo…¿tan grave es casarse? ¿qué clase de delito iré a cometer? ¿Estaré firmando mi sentencia de muerte?

Es uno de los momentos más felices de mi vida pero todo el mundo se empeña en enturbiarlo. La decisión de empezar una nueva etapa de mi vida con esa persona con la que un día soñé y que por fin me ha presentado el destino ¿tiene que ser un fracaso? ¿No será que toda esta gente que comenta se siente fracasada y lo quiere proyectar sobre los demás? Pero entonces, si tan maligna es la institución del matrimonio ¿por qué se divorcian y se vuelven a casar?

¿Por qué, cuando una pareja decide vivir bajo el mismo techo no se hacen este tipo de comentarios? ¿es que acaso, de hecho, es diferente una pareja de hecho a un matrimonio? Porque en el día a día, la única diferencia que yo le encuentro es la firma de un papel. ¿Es ese papel tan determinante? Está claro que condiciona la mente de muchas personas y tiene un efecto psicológico que pesa demasiado para muchos. ¿Es por la separación? Pero si hoy día uno firma un papel y se deshace el matrimonio tres segundos después si así se quiere. ¿Hay alguna diferencia con la ruptura de una pareja de hecho, esa a la que sin embargo se vanagloria tanto?

¿No será que se tiene miedo? ¿Miedo al compromiso? ¿Miedo a la responsabilidad de luchar por la buena salud de una pareja, una vida en común con esa otra persona que nos complementa y nos hace más grandes? Pero…si es precisamente esa otra persona la que me hace sacar lo mejor de mí misma ¿a qué hay que temer? ¿A los esfuerzos de adaptación en la rutina diaria? ¿Hemos llegado a la Luna y ahora no vamos a ser capaces de esto?

La verdad es que no le encuentro ningún sentido a esas cautelas, a ese pánico empedernido y a esa constancia por nublar una de las decisiones más importantes de mi vida. ¿Es porque un divorcio es un fracaso? No lo creo. El fracaso es dejar de hacer lo que una siente por los miedos que proyecta una sociedad. Creo en la libre decisión convencida de cada uno, en el misterio de la voluntad del destino y en la responsabilidad de nuestros actos, pero ante todo, creo en el amor por las personas.

J22/04/2010

6 comentarios:

  1. Silvia, un consejo, actua siempre en la vida como lo sientas, la sociedad evoluciona, las modas vienen y se van, lo que ayer era negro, hoy es blanco, pero lo que siempre nos queda es lo que somos nosotros mismos. Estoy seguro de que si has decidido dar el paso, es porque estás convencida de ello, y no se puede actuar en contra de tus sentimientos. Que seas muy feliz.

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  2. Desde luego. Esto no es una moda. Y si hago algo tan importante es porque estoy totalmente convencida de lo que hago. Jamás he estado más segura de algo. Muchas gracias.

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  3. Silvia, el mundo no es de los cobardes, de esas personas que por miedo a lo que supuestamente puede ocurrir no hacen nada, y su existencia es un mero paso por la vida. Si tu has elegido a esa persona y quieres casarte con ella, es porque seguramente es la persona de tu vida y ha echo algo para que se merezca que tu la quieras.
    Esas personas derrotistas con comentarios cobardes son personas que probablemente no asumen las derrotas de su vida, que son incapaces de seguir adelante y luchar por lo que quieren y se conforman con cualquier cosa, y luego se siente fustradas y fracasadas y creen que todos los demas son iguales
    Estoy segura que seras muy feliz por que a pesar de todos esos comentarios sigues adelante. Miralos por encima del hombro pues ellos nunca tendran lo que tienes tu FELICIDAD

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  4. Muchas gracias, María Luisa. Pues sí, yo pienso como tú: lo que abunda es la cobardía y lo que todo lo que ella conlleva (frustación, vivir la vida por los demás....).

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  5. Las cosas bien meditadas casi nunca acaban en un error. El error en estos casos es la precipitacion. El dejarse llevar por la moda y dar un paso tan importante solo porque los demas lo hacen o por contentar a alguien.
    La rutina puede ser un obstaculo en el camino pero el miedo a la rutina solo lo pueden tener aquellos que confunden la atraccion fisica de los primeros momentos con el amor. Es un sentimiento demasiado grande para reducirlo a una celebracion o a un momento de arrebato.

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  6. Ese creo que el actual problema que lleva a la ruptura de tantas y tantas parejas: las confusión entre atracción física-pasión con el AMOR. Estoy harta de discutir con amigos y conocidos que las infidelidades vienen derivadas de esa confusión pero parece ser que muy poca gente piensa como yo. En este estado de bienestar y capricho, donde tenemos que tener todo lo que queremos y deseamos en cada momento, queremos vivir en ese mundo de pasión máxima constamente. Y la pasión.........nunca se mantiene en el mismo nivel. Es como cuando uno se compra uno coche nuevo o unas zapatillas nuevas; los primeros días uno alucina con ellos pero después pasan los días y una se acostumbra a ellos. Y no significa que ya no nos gusten tanto, sino que nos hemos acostumbrado y ya no despiertan en nosotros las mismas sensaciones. ¿Y por eso vamos a cambiar de coche o de zapatillas cada semana o cada mes? Sería absurdo, como lo es la cantidad tan inmensa de engaño e infidelidad que hay hoy día. Pasarse la vida entera cambiando de pareja sólo porque la pasión del principio no dura toda la vida me parece la equivocación más grande que se puede cometer. Pero claro, sólo el tiempo pone las cosas en su sitio y te hace ver las equivocaciones. Eso no es AMOR, sino capricho y tontería.

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